jueves, 13 de agosto de 2009

LOS MISTERIOS DEL AMOR

BY: Micky-yo

Esta historia narra precisamente los acontecimientos que provocaron un romance entre Bulma y Vegeta sin la excusa de los androides y su enamoramiento tal y como ocurrió en ese futuro alterno de donde viene Trunks.

GANAR TIEMPO

La pelea contra Freezer y Cold había sido bastante dura y no fue sino hasta que Goku llegó cuando las cosas terciaron a favor de los héroes… y Vegeta. Sí, el mismísimo príncipe de los saiyajins que justamente había regresado a la Tierra tras su búsqueda en vano tras Kakarotto, se había puesto desde un principio al pie de la batalla.

Siendo el más poderoso de todos los presentes, las esperanzas recaían en él como había sucedido en Namek, Bulma jamás lo había visto pelear y reconoció que además de todo lo que le habían contado sobre su crueldad y orgullo, jamás nadie le había detallado su determinación e insistencia.

Los guerreros apenas ayudaban, Picollo era quizás el que más pelea lograba dar, pero todos eran vapuleados con facilidad. Vegeta resurgía cada vez que era derrotado, siempre poniéndose de pie aunque su apariencia indicara que pronto moriría.

Cuando todo acabó, Bulma viró la cabeza en varias direcciones buscando a Yamcha (que en el primer golpe que recibió quedó inconsciente bajo una pila de escombros y ya nada se volvió a saber de él).

-Yamcha está bien, Bulma, no te preocupes- le aseguró Krilin trayendo al guerrero fuera de sí entre sus brazos- Lo llevaré a un hospital ¿te parece?

-Sí… sí… es lo mejor… pero no traje un vehículo así que llévalo y luego me dices dónde ¿sí?

-Claro, adiós muchachos… -Krillin sonrió animado aunque estuviera en un estado deplorable, quizás los demás eran poderosos pero el espíritu de Krillin era inquebrantable.

-Esta vez Freezer murió con facilidad- resolvió Goku dejando su apariencia de guerrero dorado por la de siempre.

-Con facilidad ante ti, los demás que no somos saiyajins no la pasamos muy bien- bramó Piccolo acercándose a ellos con un brazo herido gravemente (suerte que él pudiera cambiarlo por otro)

-Jejeje… bueno, uno no escoje el planeta en el que nace- rió Goku con una mano detrás de la cabeza “¿Qué acaso este Piccolo me tiene envidia?”

-Muchachos, vengan aquí rápido- la voz grave de Tenshin Han les llamó la atención, trotaron hacia donde él estaba, incluso Bulma se acercó antes que nadie. Los ojos (y me refiero a los tres) de Tenshin Han miraban fijamente un punto por lo bajo, Bulma acompañó la mirada y vio a un moribundo Vegeta fuera de sí yaciendo en el suelo, se agachó instintivamente a su lado y lo observó con una mirada confundida.

-Su ki está muy débil- aseguró Goku poniéndose en cuclillas junto a Bulma- Morirá si no hacemos algo.

-Creo que es mejor liquidarlo ahora, cada vez se vuelve más poderoso y no podemos fiarnos de él, dice que te matará, Goku y que luego destruirá el planeta.- el hombre parecía estar en lo cierto.

-No sería lo justo, sin Vegeta no podríamos haber ganado la batalla, fue de mucha ayuda- interrumpió Piccolo que observaba con desdén el casi cadáver del príncipe en el suelo- Creo que hay que darle la oportunidad de una pelea justa si queremos deshacernos de él.

-Estoy contigo, Piccolo- Goku se llevó la mano a la cabeza y posando dos dedos sobre su frente su rostro de pronto se endureció.- Tenemos que darle las gracias.

Y de pronto desapareció.

-¡¡AAAAAHHHHH!!- aulló Bulma cayéndose sobre su trasero por la sorpresa, pero no había terminado de gritar cuando Goku apareció nuevamente junto a ellos trayendo una bolsa en su mano.

-Luego les explico, es una linda historia- dijo Goku simplemente ante la mirada atónita de sus amigos cuando le extendía la bolsa a Bulma.

-¿Son las semillas del ermitaño?- preguntó ella sacando el contenido de la bolsa.

-Así es… pero no le digan al maestro Karin que las tomé…

-¿Y por qué no se las das tú?- preguntó la muchacha confundida, el saiya la miró extrañada.

-Bulma, es que si lo primero que él ve al despertar de su agonía soy yo o alguno de los muchachos nos recibirá con un golpe, pero si te ve a ti… quizás no te golpee…

-¿QUIZÁS?- repitió ella enfadada- ¿Me pondrás en riesgo, Goku?

-Anda… Vegeta no te hará nada a ti.

-¿Por qué lo dices?

-Pues… porque no sentirá ningún ki “importante” y no se sentirá amenazado. Recuerda que lo último que vivió antes de caer inconsciente fue una batalla.

-Goku tiene razón.- sentenció Piccolo, Bulma vio que no tenía apoyo en ésta, así que se agachó y lentamente acercó su mano al ensangrentado rostro de Vegeta.

Ese mismo día a la mañana había recibido a Vegeta en su casa luego de su largo viaje por el espacio, le había conseguido ropa, le había ofrecido su hogar para quedarse ¡y hasta le había preparado el almuerzo! Ese hombre con el que había discutido por una camiseta rosa, al que calmó cuando Yamcha y él casi se trenzan por un par de discrepancias… ése hombre hoy mismo estaba a punto de morir.

Deslizó una mano por su nuca y la empujó contra ella para que él pudiese tragar mejor la semilla, mientras que con la otra mano sus dedos intentaban abrir un poco sus labios para introducir la cura mágica.

-Pensar que te veías tan amenazante esta mañana- murmuró ella olvidándose de que los demás seguían allí. Intentó un masaje en el cuello del saiya para que lograse tragar la semilla, terminó de apoyar la cabeza del hombre sobre sus piernas y con la mano que sostenía la nuca ahora libre se dedicó a quitar la sangre de su rostro usando su propia manga como pañuelo.

Ese hombre de piel dorada con cien gestos de distinta hosquedad en su rostro no debía tener el mentón y la frente escurriendo sangre, o al menos ese fue el pensamiento que le atravesó la mente a ella.

-Ah, pero si lo hace bastante bien… -comentó Goku por lo bajo bastante admirado con el delicado trato de la mujer que segundos antes estaba reprochándole.

-Bulma no le teme más que nosotros, creéme- aseguró Ten recordando la manera en la que ambos discutieron antes de que la batalla diera comienzo.

Piccolo observaba detenidamente la escena frunciendo el ceño cada tanto al distinguir algo ajeno a la normalidad en los ojos de Bulma. Era algo distinto que se desprendía en su mirada, jamás lo había visto.

Finalmente el príncipe comenzó a moverse con lentitud y aún más lentamente abrió los ojos, confundido.

-Ya los derrotamos, Vegeta- anunció Bulma en voz baja, como si al hablar en su siempre altísimo tono de voz fuese a provocarle mayor confusión al príncipe. Vegeta al fin levantó la cabeza y la viró hacia Bulma enseñándole su mejor cara de enfado.

Vegeta se puso de pie sin decir palabra, como si se sintiera humillado por despertar entre aquellos idiotas estando él inconsciente.

-Se ve que has mejorado tu nivel- comentó Piccolo para romper el silencio, Vegeta lo obervó con arrogancia.

-Viniendo de ti ese comentario me parece obvio- admitió con una media sonrisa coronando su vanidad. –Así que apareciste después de todo, Kakarotto ¿dónde te estabas ocultando, eh?

Goku explicó todo lo que le había ocurrido y su nueva técnica de teletransportación que parecía muy útil. En ese momento, fuera de sus cabales (como siempre) Vegeta exigió una pelea con Kakarotto o amenazó con destruir la Tierra.

Intentaron hacerlo entrar en razón, lo cual era difícil ya que el príncipe tan sólo tenía una razón para vivir y esa era derrotar a Kakarotto. No le importaba para nada la Tierra ni mucho menos la muerte.

Tenshin Han reprochó que él ya lo había advertido y Piccolo no hacía más que contemplar la escena. En tanto que fue la voz de Bulma la que logró calmar a la bestia, claro que tendría su precio.

Bulma lo había convencido de que estaba en cierta desventaja con “Kakarotto”, que él siempre pudo derrotar a Goku pero que la pequeña diferencia que logró el saiya-terrícola fue haber entrenado durante a su viaje a Namekusei con una nave con gravedad.

¿Solución? Bulma le ofreció a Vegeta su casa nuevamente y también la construcción de una nueva y mejorada cámara de gravedad que le permitiese derrotar a Goku.

Ten y Piccolo saltaron en sus lugares, pero al ver que el saiya aceptaba bastante complacido la propuesta y que se retiraba volando por los cielos, comenzaron las discusiones.

-¿Cómo es eso? ¡EN UN PAR DE MESES ALCANZARÁ A GOKU Y LUEGO NOS MATARÁ A TODOS!

-Yo sé lo que Bulma hizo… ganar tiempo… -afirmó Goku sonriendo, pero la científico negó.

-No, lo que pasa es que sé que él jamás te superará.- admitió ella- eres un super saiyajin ¿cierto? Según sé te transformaste por la ira que te invadió al ver como mataban a Krilin…

-¿Y?- cuestionó Ten contrariado- ¿Qué es lo que quieres decir con esto?

-Vegeta vive en ira, muchachos, él no aprecia a nada en absoluto, será imposible que sienta lo que Goku sintió… Por lo tanto, no se transformará.

-Puede que tengas razón… -admitió Piccolo viendo que el razonamiento de Bulma no era del todo descabellado.

-La tengo, confíen en mí, lo tendré ocupado en su cámara de gravedad y viviremos en paz un tiempo más… hasta que decida marcharse…

Yamcha ya se había recuperado, es ilógico que a Vegeta le hubiesen dado las semillas del ermitaño y no a al guerrero zeta, pero la cosa es que como Krillin lo llevó al hospital unos papparazzi se percataron del estado del valiosísimo jugador de baseball y no sería nada racional que apareciera a los tres minutos sin un rasguño.

Al menos eso había dicho Yamcha cuando rechazó las semillas. Lo que sí era seguro es que las fanáticas hacían guardia día y noche en el hospital, haciéndole llegar flores, fotos, chocolates y ¡hasta prendas íntimas! Bulma ignoraba la situación, después de todo así era la vida de los ídolos.

Pasó el tiempo suficiente hasta que Yamcha estuvo dispuesto a continuar con su vida normal, y eso significó una primera parada en la Corporación Cápsula.

-¡Yamcha… al fin!- exclamó Bulma acercándose a él, el guerrero la observó detenidamente.

-¿Qué¿No vas a abrazarme o algo?- preguntó extrañado, la joven frunció el ceño confundida y al instante atinó a arrojarse a sus brazos pero…

-¡MUJEEEER!- gritaron con autoridad desde el patio trasero, Yamcha abrió los ojos sorprendido y horrorizado a la vez, la muchacha sin embargo llevó ambas manos a sus caderas y apretó los dientes antes de gritar:

-¡YA TE DIJE QUE MI NOMBRE ES BULMA! Si me quieres pedir algo, hazlo con caballerosidad ¿o acaso no tienes modales?

-¿Qué…¿Acaso… acaso…?- Yamcha estaba notablemente pálido y confundido.

-¿Se te rayó el disco, Yamcha?- preguntó Bulma con una ironía que había adquirido, o más bien que se le había pegado de cierta persona. Su novio la observó emprender rumbo hacia el interior de la Corporación y le siguió el paso.

-¿Es la voz de Vegeta¡Llamemos a Goku! Y yo que pensé que había muerto… -comentó Yamcha comenzando a aumentar su ki, Bulma se detuvo en seco y volteó hacia él.

-No es necesario que venga Goku, yo sé manejarlo bastante bien- observó ella guiñándole un ojo mientras proseguía, el guerrero trotó a su lado.

-¿Estás loca, Bulma?- preguntó en un murmullo cortándole el paso- Es Vegeta, podría matarte de un solo movimiento y tú estás aquí diciendo que puedes manejarlo¡Es una locura¿Por qué está aquí todavía?

-Yo lo invité, vive aquí- comentó ella con simpleza, se divirtió internamente con el rostro de pánico que el hombre puso cuando escuchó la última frase “VIVE AQUÍ”

-¿Aquí¿Qué quieres decir exactamente¿En la Tierra… o en TÚ casa?- la cuestionó visiblemente apesadumbrado.

-Yamcha… -soltó ella tomando aire para explicarle, de verdad que extrañaba a su novio pero verlo temblar de miedo sólo porque un mitad simio estaba en su casa no parecía muy atractivo. Al menos no en los ojos de la mujer más pretenciosa del mundo. O del Universo.- Aquí, quiere decir AQUÍ! Vegeta vive conmigo y mis padres. En la Corporación¿Está mejor así?

-¡Pero Bulma…!

-¿Por qué te tardas tanto, mujer? Deja de perder el tiempo con insectos patéticos y arregla esta chatarra- dijo de repente una voz que apareció por la puerta principal, Yamcha se puso en posición de guardia.

“Será que no entendió el mensaje? ¬¬u” pensó ella viendo a su novio listo para una pelea.

Vegeta se detuvo un momento a mirar al nuevo visitante en la casa, lo que él consideraba un intruso, su mirada pasó pronto de él y ahora se fijó en Bulma.

-Ahora, terrícola, quiero esta chatarra lista cuanto antes, no puedo entrenar sin robots- dijo de pronto increíblemente iracundo. Parecía que hoy era otro de esos días en los que tenía mal genio (considerando que se encontraba a veces relajado)

-Ya estoy harta, siempre lo mismo, ten un poco de consideración no vivo solo para mantener tus caprichos ¡tengo una vida¿sabes?

-Pues pronto no la tendrás si no haces lo que te digo- amenazó él con una mirada desafiante, Bulma suspiró, más bien bufó cruzándose de brazos. Esta semana había sido agotador ¿acaso a los saiyajins también les venía la regla o qué? Parecía más histérico que ella.

-No la amenaces, Vegeta.- sí, Yamcha hubiera dicho eso pero las palabras no salieron de su boca quedaron atrapadas entre su garganta y su temor. Sin duda su silencio parecía saludable.

-¿Ah, sí? Pues adelante, vamos, acaba conmigo… -lo estaba retando, el príncipe apretó los puños con coraje- Si me pagaran 10 centavos por cada vez que me juras la muerte creo que duplicaría mi fortuna.

Eso era mucho decir.

-¿Qué estás diciendo?- comentó él acercándose lentamente hacia ella, caminando con movimientos estudiados, de esa manera resaltando su fornido pecho y sus poderosos brazos hubieran provocado estremecimiento de estupor en un soldado ordinario pero Bulma era una mujer y por supuesto que provocó un leve estremecimiento que intentó disimular cruzándose de brazos y desvió su mirada al suelo- ¿No me crees capaz, terrícola?

-Bulma- repitió ella devolviéndole una feroz mirada ahora que él había cesado su avance. Vegeta sonrió condescendiente y la miró burlonamente.

-Eres terca ¿verdad?- preguntó él- Deja de perder el tiempo y repara estos robots, sabes que la Tierra no está destruida solo porque estoy entrenando… quién sabe lo que le ocurriría a tu planeta si yo estuviese aburrido… -volvió a decir lentamente, acentuando cada palabra.

-Sólo porque destruyeron tu planeta no significa que tengas que hacer explotar el nuestro- las palabras del beisbolista llegaron a los oídos del saiyajin que pronto dejó de observar a Bulma para dedicarse al insecto aquel.

Vegeta avanzó precipitadamente hacia el guerrero, a lo que Yamcha retrocedió con el rostro confundido y atemorizado, parecía que el saiyajin iba a atacarlo.

-Repite lo que dijiste, sabandija- las palabras salieron apresuradas, Yamcha no oyó, toda su atención estaba fija en la mano que Vegeta levantaba formando una bola de energía.

-¡Vegeta, no!- exclamó Bulma, pero el príncipe poco caso le hacía, su voz había pasado a un segundo plano.

¿Cómo se atrevía aquel terrícola a mencionar su planeta? Se notaba que no sabía lo que era perder su identidad por completo, quizás debería destruir el planeta Tierra para que sintiera lo que él. El planeta Veyita… si tan sólo pudiese volver el tiempo… No, miró nuevamente a su contrincante y acrecentó el poder en su mano.

-No lo hagas, no lo hagas Vegeta… Yamcha, pídele disculpas- rogó Bulma deteniendo la mano del príncipe pero no conseguía moverla siquiera un ápice.

-Pero Bulma…- Yamcha quería protestar pero este no era el momento, estaba entre un furioso Vegeta y la pared.- Perdóname, Vegeta, lo siento mucho no debí haberme entrometido…

Vegeta escuchó las palabras y sus furiosos ojos observaron la sinceridad en el hombre aquel aunque su cuerpo seguía tenso, miles de veces le habían implorado piedad y él no había dado clemencia ¿por qué comenzar ahora?

-Vegeta, te lo ruego, no le hagas daño- dijo una afligida voz a su oído en ese instante el príncipe de los saiyajins pudo ver las lágrimas de la mujer apoderándose de sus ojos ¿acaso la estaba lastimando? Disminuyó la bola de energía, la terrícola no parecía tener heridas ¿entonces porqué esas lágrimas asomándose por sus ojos? Miró nuevamente a Yamcha y lo observó intentando calmar a Bulma con la mirada.

La bola de energía se esfumó de sus manos y el príncipe recobró su postura sin retroceder un paso.

-Repara estas chatarras- ordenó rápidamente desapareciendo de escena, caminaba pensativamente hacia su cámara de gravedad, mejorada únicamente para que él alcanzara el nivel del Super Saiyajin.

Su vida había sido dura y eso era de conocimiento popular, pero claro que para él no. Pues él no conocía otra vida más que aquella. No entendía a los terrícolas sin lugar a dudas y sus vidas parecían un desperdicio comparadas con la de él. Es decir ¿qué era esa debilidad? No lo comprendía, la mujer parecía lo suficientemente fuerte como para desafiarlo si amenazaba con matarla, pero si en cambio amenazaba con matar a ese insecto su sensibilidad se veía afectada. No comprendía.

Gruñó un momento mientras la compuerta de la cámara se abría y él ingresaba. Sin lugar a dudas debía deshacerse de ese planeta una vez que lograra acabar con Kakarotto.

-Yamcha ¿estás bien?- preguntó Bulma abrazándose a su novio.

-Sí, no me hizo nada… Creo que me equivoqué, tú le puedes decir cabeza hueca, simio y todo eso pero si yo le digo algo como eso me mata… quedó comprobado.

-No es por mí, tienes que saber qué tecla tocar en Vegeta y… creo que diste en la equivocada- dijo ella, ambos caminaron hacia la sala- Pero creo que te debo una explicación, Vegeta está aquí para entrenar, se quedará por tiempo indeterminado… hasta que logre derrotar a Goku, supongo.

-¿Qué¿Y tú lo provees de todo para que entrene¡¿TE VOLVISTE LOCA?!- preguntó Yamcha tomando un robot pulverizado de los que el príncipe había dejado en el suelo.

-Sé que jamás lo logrará- le explicó complaciente- Luego te explico los tecnicismos de mi teoría…

-Jajaja… Entonces lo dejas quedarse en el terreno, me imagino el chiquero que debe ser esa cámara de gravedad…

-Bueno, en realidad no es como antes… -Yamcha arqueó una ceja intrigado- Antes de que las esferas de Namek pudieran resucitarte Vegeta estuvo en la cámara, es cierto, se rehusaba a usar la casa… pero ahora accedió.

-¿O sea que come aquí¡Pero eso es como siempre!

-Yamcha… para serte sincera Vegeta vive dentro de esta casa, sólo usa la cámara para entrenar, eso es todo.

-¿Le has dado un cuarto?- preguntó el hombre cruzándose de brazos con recelo- Espero que no…

-Es el más grande de todas las habitaciones, como estará por tiempo indefinido quise que estuviera cómodo –dijo ella sonriendo, sabía que a su novio no le gustaría nada la idea.

-¡DUERME EN EL CUARTO JUNTO AL TUYO!- exclamó sumamente ofendido, ella asintió- ¡Bulma, estás loca¡Es un lunático, cualquier noche podría matarte! O peor…

-No lo creo, hemos hecho un trato… él solo entrena en la Tierra, no pasará nada.

-Aún así no te entiendo. Me dices que el mismo asesino espacial está alojado a una puerta de ti… ¿y que no debo preocuparme¡Pero Bulma!

-Tranquilo ¿qué te parece si salimos a comer o algo, uh?

-Ejem… hoy no puedo, perdí mucho tiempo con el equipo y tengo entrenamiento, por eso vine a verte temprano, lo siento... –dijo él bastante apenado tomando su mano- Sé que lo entiendes.

-Sí… lo entiendo pero conmigo también has pedido tiempo¡Y soy tu novia!

-No te preocupes cuando termine la temporada podemos irnos de vacaciones ¿qué te parece?

-¿De verdad¡Hace mucho que no salgo de vacaciones! Bueno… salvo Namek pero…

-Eso sí que fue turismo-aventura jajajaja…

-Ay, Yamcha… tengo muchas ganas de que al fin podamos estar juntos y en paz- comentó ella de manera romántica acercando sus labios a los suyos.

-Pues “en paz” será difícil con Vegeta dando vueltas

-Ya no hablemos de Vegeta… mejor no hablemos- comentó guiñándole un ojo, se aproximaron para besarse pero en eso el móvil de Yamcha comenzó a sonar ruidosamente. Bulma se separó de él bruscamente.

-Es el entrenador, ya tengo que irme, estoy retrasado…

-De acuerdo, nos vemos entonces… llámame…

Bulma entonces se dirigió a su laboratorio llevando los robots en las manos.

Yamcha se había enojado mucho el mismo día de la llegada de Freezer, había sido por un comentario suyo justo unos instantes antes de que Vegeta volviera a arribar. El enojo había sido injusto, todo porque ella había dicho que Vegeta no era TAN malo, sino que tenía carácter. Al fin y al cabo hoy lo había demostrado, podría haber eliminado a Yamcha pero le perdonó la vida.

Sin duda lo que le había dicho Yamcha había ofendido de cierta forma a Vegeta, con ella había discutido pero jamás habían llegado a los extremos de amenazarse con bolas de energía.

Trabajó hasta que la noche cayó y una vez listos los robots decidió entregárselos al príncipe para ya comenzar a preparar la comida (por cierto… qué extraño que Vegeta no había exigido aún la cena)

Bulma seguía con los robots en las manos cuando el pasillo por el que caminaba quedó en penumbras, la luz se había apago y ninguna encedía.

-Vegeta… -lo llamó temblorosa, había vivido cientos de aventuras pero aún la oscuridad despertaba sus temores. Se dio ánimos a sí misma, ya estaba lejos del laboratorio para ir a buscar una linterna y comprobar que era lo que ocurría con la energía (todo indicaba un tremendo apagón en la casa) así que decidió llevar hasta la cámara de gravedad los robots y sacar una linterna de allí puesto que tenía la caja de herramientas con la que siempre improvisaba en la cámara cuando Vegeta la estropeaba.

Llegó aprisa al patio trasero y cuando supuso que la luz de la cámara la guiaría se encontró con esta también a oscuras lo cual no podría ser posible por un apagón puesto que estaba preparada para vagar por todo el espacio y allí no hay sistemas de electricidad. Tembló ligeramente.

-¡Vegeta!- lo llamó de nuevo pero no hubo respuesta. La ciudad entera parecía en penumbras. Caminó unos dudosos pasos hacia delante como si esperara que algo o alguien saltase a atacarla entre las sombras.

-¡BOO!- le gritaron de atrás.

-¡AAAAAAAAAAAAAH!- aulló Bulma dando un brinco, pronto se encontró con Vegeta de espaldas a ella que comenzaba a reírse a carcajadas.

-No te asustes, soy yo- le dijo intentando no desarmarse de la risa- Veo que eres muy valiente ¿eh¡JAJAJA!

-Ya basta, sólo vine a traerte tus robots- le contestó entregándole todo lo que traía en sus brazos. Vegeta los recibió y comenzó a caminar hacia la cámara, encendiendo la luz y entrando en ella.

-¿Piensas seguirme?- la cuestionó viendo como ella entraba detrás suyo, la mujer ni siquiera le contestó, simplemente tomó la caja de herramientas que estaba a un lado de los controles y comenzó a buscar.

-¿Y mi linterna?

-A mí no me pregustes, yo no toco tus tonterías- dijo él cruzándose de brazos- ¿Qué es lo que vas a hacer?

-¿No ves que se cortó la luz? “Maldición, tendré que traer la linterna del laboratorio”

-Mujer… ¿piensas ir casa por casa? Porque es obvio que el problema debe ser de la fuente central de energía.

-¿Te refieres a la empresa de luz, verdad?

-Como la llamen- dijo él comenzando a caminar fuera de la habitación, ella fue tras él.

-¿Acaso no ibas a entrenar?- lo interrogó viendo que cerraba con seguro la portezuela- Pensé que estabas ansioso por…

-No muchas veces se ve tan bien- dijo él dedicándole una mirada al cielo mientras se recargaba sobre un árbol- Ya vete, nada más estorbas.

-Es hermoso… -suspiró ella, sin luces en la ciudad el cielo se veía en todo su esplendor. Vegeta observó la mirada maravillada de la mujer- Dime… de seguro tú has recorrido todas esas estrellas ¿verdad?

-Claro que no todas…- siseó él sin darle importancia al asunto.- Su planeta está muy lejos de todo, se pueden aún ver estrellas y planetas que yo mismo mandé a volar.- comentó riéndose de forma socarrona.

-¿Se puede ver tú…?

-Es aquel… el pequeño- señaló Vegeta sin estirar la mano con lo cual era difícil para Bulma ubicar la centellante luz entre el manto de estrellas- El planeta Veyita aún se ve.

Permanecieron un instante en silencio. Si bien la muchacha tenía el cuello inclinado hacia arriba para ver mejor el firmamento dejó que sus ojos se deslizar de soslayo para espiar la mirada de su huésped. Unos ojos muy distintos a los de siempre, con una añorante mirada dirigida hacia el espacio, se imaginó a un niño pequeño desterrado para siempre de su hogar, esclavizado. Le dio pena sin duda, Bulma poseía una gran empatía, para ella no era difícil ponerse en la piel de nadie pero sintió un escalofrío siquiera de intentar imaginar la vida de Vegeta. Algo golpeó en su pecho al ver aquella mirada llena de nostalgia y desesperanza, una angustia poderosa de apoderó de su pecho y sintió a sus ojos humedecerse, volvió la vista al firmamento y halló la pequeña y titilante luz azul entre todas.

-Ya lo ví… es maravilloso- añadió con sinceridad, Vegeta asintió para sus adentros.

-¿Por qué sigues aquí, eh¿No tienes nada bueno que hacer?

-Déjame disfrutar de esto, no siempre se tiene una vista tan buena ¿no?- preguntó repitiendo sus palabras, el hombre se cruzó de brazos.

-Como quieras… pero es mejor que tengas la comida preparada.

-¿Te esfuerzas por parecer odioso o es algo natural?

-Ya cállate humana, no soporto tu horrible voz ¿Era necesario venir a estropearme el momento?- preguntó raramente frustrado, había dejado de entrenar para ver su planeta y eso era mucho. Ahora que la terrícola viniese a interrumpirlo era imperdonable.

-¿Cómo era?

-¿Cómo era qué?

-¿Cómo era tú planeta¿Se parecía a este?- preguntó ella con notable interés, Vegeta la observó con recelo. Bulma era entrometida, eso sí pero siempre había velado por su bienestar a pesar de discutir siempre para obedecerlo. Dudó un instante para contestar, recordaba el interior del palacio de pies a cabeza, si cerraba los ojos aún podía verlo.

La mujer de ojos celestes lo miró con intensidad, después de todo no debía olvidar que debajo de la capa del poderoso y sanguinario príncipe saiyajin se encontraba un hombre, con todo lo que ello conlleva. Vio algo removerse dentro de él, después de oír la burla de Yamcha por la tarde de seguro que tenía muchas cosas que decir. Vegeta era una persona cerrada ¡Si lo sabría ella! Era más que imposible intentar sacarle dos palabras seguidas que no incluyeran un insulto.

Habían convivido ya casi un año (contando desde el momento en el que llegaron de Namek) y creía haber logrado cierta confianza con Vegeta a pesar de que no lo conocía por completo sabía de memoria muchas de sus reacciones y gestos, hasta tenía sus preferidos, sabía su comida preferidad y los horarios que mantenía. Era todo un soldado respecto a eso.

-No, no se parecían… -dijo al fin y comenzó a contar de arriba abajo con todo detalle como era su mundo, de vez en cuando se le escapaba una anécdota sanguinaria, claro. Pero ella se encontraba más y más interesada en saber cada aspecto de su planeta, el príncipe jamás había sentido tanto interés en algo que él dijese y no fuese nada relacionado a la batalla así que prosiguió. Al hablar con ella recordaba cosas que pensó olvidadas y mientras más contaba más recordaba.

Así pasaron dos horas hasta que la luz volvió súbitamente y las estrellas volvieron a perderse entre el firmamento con lo cual la voz de Vegeta se apagó finalmente. Bulma intentó volverle a sacar conversación pero él parecía inaccesible.

-Llamaré al chico de las pizzas ¿pepperonni, cierto?

-Hmp… -asintió él caminando tras ella. Pensó en todo lo que había contado y se sintió complacido por un momento, era increíble que su mundo pudiese ser visto desde la Tierra aunque ya hubiese desaparecido y sin bien tan lejos estaba como para que eso sucediera, pero hoy como no en mucho tiempo se había sentido cerca del Planeta Veyita recordándolo con la mujer. Quién diría que ella podría permanecer callada tanto tiempo!!.

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Bejita Planet
 parte 1


Tags: fanfic

Publicado por pauliroci @ 12:18  | Fanfictions
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